El mapa no es el territorio

La ilusión de la línea recta

Gabriel PardiGestión de proyectos

El mapa no es el territorio

He visto equipos paralizados porque "el jefe" no llegó: vuelo cancelado.
He visto proyectos detenidos porque, al excavar, aparecieron restos que no figuraban en ningún plano.

En esos momentos, el cronograma perfecto y los planes A, B o C dejan de ser una guía… y se convierten en el inventario de todo lo que ya no va a pasar.

El problema suele ser nuestra obsesión con la fidelidad al plan, incluso cuando la realidad ya cambió de forma.

Un plan es una hipótesis, pero el territorio siempre tiene la última palabra.

Todo plan serio contempla contingencias. Pero la ejecución real no es una sucesión de opciones pregrabadas.

Es la capacidad de coordinar una respuesta colectiva frente a lo que no estaba en el mapa.

Gestionar un proyecto no es custodiar una cronología estática, eso lo hace cualquier software.

El verdadero talento está en saber qué piezas mover cuando el tablero mismo se reconfigura.

Planificar es un ejercicio indispensable para comprender el sistema.
Ejecutar, en cambio, es gestionar la transición permanente hacia lo inesperado.

Es pasar de la reacción automática a la acción con agencia.

Cuando en una organización se castiga la desviación, se termina premiando la obediencia por encima del criterio.

Se atrofian los reflejos de quienes, en los hechos, deberían diagnosticar dónde están parados realmente para decidir el movimiento más inteligente.

Para la próxima reunión de equipo, dejo dos preguntas algo incómodas:

🔷 ¿Cuándo fue la última vez que celebramos una adaptación exitosa, en lugar de señalar una desviación del plan original?

🔷 ¿Cómo estamos gestionando, de verdad, la brecha entre lo planificado… y el barro de la realidad?

Si te interesa explorar este modelo de navegación, menos lineal, más sistémico, y ver si hay sintonía para trabajar juntos, podemos tener una Charla de resonancia.

No para ajustar el plan, sino para leer mejor el sistema.