
¿Conoces a Rocky Dijon? Tal vez no… pero seguramente lo escuchaste.
1. Cuando una canción busca su forma
Cada vez que suena Sympathy For The Devil hay un pulso hipnótico que empuja la canción hacia adelante.
Ese pulso no nació en Londres ni en América. Vino de África.
A fines de los años 60, los Rolling Stones intentaban reencontrar su dirección. Venían del desvío psicodélico de un disco que no había funcionado. Tenían la letra y la intención, pero en el estudio el tema no terminaba de cuajar.
Cambiaban la ejecución, la estructura... había talento de sobra... pero la canción sonaba anodina y aburrida.
El problema no era técnico. Era sistémico.
2. La intervención precisa
Ahí entra Jimmy Miller.
Baterista de formación y productor por evolución, Miller tenía una habilidad que yo valoro: detectar dónde apalancar a un sistema para que fluya.
No era un miembro histórico de la banda. Venía de afuera, con otra mirada.
En lugar de insistir con lo conocido o pedirle a la banda que "se esforzara más", introdujo una variación externa.
3. El ritmo que reorganizó todo
En el Londres de esa época circulaba un percusionista nacido en Ghana: Rocky Dijon.
Había llegado como polizón y se abría camino tocando las congas en espacios donde el rock empezaba a buscar nuevas fuentes.
Miller lo llevó al estudio.
Lo que aportó no fue un adorno sonoro. Fue un cambio de base.
Un patrón rítmico persistente que obligó a todos a escucharse distinto.
Charlie Watts ajustó su batería. El bajo encontró otro espacio. Nicky Hopkins hizo cantar a los teclados. Las guitarras respiraron diferente.
La canción dejó de girar sobre sí misma y empezó a avanzar.
En la película One Plus One de Jean-Luc Godard (cuyo link pongo al final) se ve el momento exacto en que Mick Jagger pide tocar “con el Rocky style”.
La canción dejó de girar sobre sí misma y empezó a avanzar.
4. El toque del productor para que el sistema tome forma
Rocky Dijon puso el pulso. Pero fue Jimmy Miller, el productor, quien percibió que hacía falta esa energía y decidió incorporarla.
Miller no cambió la letra. No reemplazó a los músicos. No se convirtió en la figura visible.
Ajustó el entorno. Introdujo una diferencia que reorganizó el conjunto.
Creó las condiciones para que el talento existente se expresara de otra manera.
Con él en la producción, los Stones iniciaron su etapa más gloriosa.
5. Cuando el proyecto no cuaja
En las organizaciones ocurre exactamente lo mismo.
He visto equipos muy competentes quedar atrapados en conversaciones repetidas.
Se busca optimizar dentro del mismo marco mental, se agrega esfuerzo, se pierden horas en reuniones... pero no aparece una dirección nueva.
Cuando un proyecto no avanza, muchas veces no necesita más capacidad interna. Necesita una variación que permita que el sistema se reordene.
Una mirada externa bien integrada no impone respuestas desde un púlpito:
- Introduce nuevas preguntas.
- Ayuda a ajustar el ritmo...
- ...a modificar las condiciones de coordinación para que el trabajo fluya.
6. La pieza que cambia el pulso
Nadie compra un disco preguntando quién tocó las congas.
Sin embargo, sin ese sonido, la canción no sería la misma.
En las organizaciones, y en los proyectos, ocurre exactamente lo mismo.
A veces no se trata de cambiar a los músicos, sino de introducir un elemento que les permita escucharse de otra manera y encontrar un nuevo ritmo.
Es en ese momento donde una perspectiva externa, ya sea de un productor, un facilitador, un PM, un colega... puede actuar como ese "percusionista".
No para robarse el show, sino para crear las condiciones que permitan que el talento que ya está en la sala, por fin, cuaje.
El objetivo no es imponer una nueva melodía. Es ayudar a que la canción que el equipo ya tiene dentro, finalmente suene con todo su potencial.
Alinear un sistema para que cada pieza encuentre su mejor versión es el núcleo del trabajo de un Productor Ejecutivo.
Si sientes que un equipo (tuyo o de un cliente) tiene el talento pero la canción no termina de sonar, quizás el desafío no es de capacidad, sino de ritmo.
Una Charla de Resonancia es, a menudo, el primer paso para analizarlo.
PD: Para quien quiera ver el proceso en acción, comparto la película One Plus One de Jean-Luc Godard. En ella se registra la grabación de Sympathy for the Devil.
Si no quieren verla completa, vayan unos minutos antes del minuto 46:24.
Ahí se percibe con claridad el contraste del antes y después del “Rocky style”.

